Extensively quoted in Vox article by Dara Lind on 27 June

For the full article, “Immigration reformers’ favorite spin on the child migrant crisis is dead wrong,” by Dara Lind, go to this link: http://www.vox.com/2014/6/27/5845832/immigration-reformers-favorite-spin-on-the-child-migrant-crisis-is.

According to Elizabeth G. Kennedy, a Fulbright scholar researching child migrants in El Salvador, most migrants and their families don’t know very much about the system at all. When asked whether any of the migrants she interviewed were thinking about possibilities for future reform in the US, Kennedy answered flatly, “No.”

El Salvador, for its part, only started paying attention to the child migrant crisis a few weeks ago, when President Obama declared the issue a “humanitarian crisis” — and Kennedy suspects that was only big news because the Salvadoran government worried it had implications for their relations with the United States. Before that, she says, “there was very little knowledge — even in the highest echelons of Salvadoran society — about the system for child migrants in the United States.”

“People who have to migrate through Mexico are not the elite — at all,” Kennedy says. “So their knowledge of immigration reform is very limited.” The families she works with at the migrant return center started asking her about the system for children in the US after the Salvadoran media covered President Obama’s comments —  but none of them had asked her about it before.

Overall, Kennedy says, fifteen of the 400-plus migrant children she’s interviewed knew that the system was somehow different for children in the US than for adults. But some of them thought it was harder to enter the US as a child — and thought they were supposed to lie about their age.

The coyotes smuggling migrants through Mexico and into the US might be responsible for spreading some of this information and misinformation, but it’s impossible to know for sure. “I actually imagine that the information changes along the route,” Kennedy says. “I wouldn’t put it past smuggling networks to let children know, ‘Hey, you can present yourself to Customs and Border Protection officers’ once they get to the US-Mexico border. They are not telling them ahead of time.” On the other hand, the families she’s talked to don’t trust anything coyotes tell them about the United States anyway.

This means that it might be hard for Congress to send a message to countries like El Salvador by simply enacting immigration reform (or by stepping up enforcement).

It’s hard to change the main law benefiting Central American migrants

Kennedy, like other Central American experts, thinks the main factor driving children and families to the United States is their fear of staying in their home countries. “This is not people seeking out a better life for themselves,” she says. “This is not people trying to game a system. This is people trying to survive.”

As it happens, there are international laws that require countries to take in people in that situation — people who are running for their lives but don’t necessarily have legal paperwork. That’s why the asylum system exists. And Central Americans have been leaving their home countries to seek asylum elsewhere in North America, including Mexico and Nicaragua, for the last few years.

Sixty percent of Kennedy’s interviewees said that they were fleeing El Salvador because of fear of organized crime, gang threats, or violence. That’s consistent with other reports estimating that at least half of the current child migrants in the US would be eligible for some sort of humanitarian relief.

 

CITA EXTENSA EN ARTÍCULO DE VOX POR DARA DARA LIND, EL 27 DE JUNIO

De acuerdo a Elizabeth G. Kennedy, una académica Fullbright investigando a los niños migrantes en El Salvador, la mayoría de migrantes y sus familias no saben mucho sobre el sistema. Cuando se le preguntó si alguno de los migrantes que entrevistó estaba pensando en las posibilidades de una futura reforma en EEUU, Kennedy responde con simpleza, “No.”

El Salvador, por su parte, solo empezó a prestar atención a la crisis de niños migrantes hace pocas semanas, cuando el presidente Obama declaró el asunto como “crisis humanitaria” – y Kennedy sospecha que solo fueron noticias relevantes porque el gobierno salvadoreño se preocupó por que esto tuviera implicaciones en sus relaciones con Estados Unidos. Antes de eso, ella dice, “hubo muy poco conocimiento, inclusive en los más altos escalones de la sociedad salvadoreña – sobre el sistema para niños migrantes en Estados Unidos”.

“La gente que ha tenido que migrar a través de México no son élite – para nada”, dice Kennedy. “Por lo que su conocimiento de la reforma migratoria es muy limitado.” Las familias con las que trabaja en el centro de retorno de migrantes empezaron a preguntarle sobre el sistema para los niños en los Estados Unidos  luego de que los medios salvadoreños le dieran cobertura a los comentarios del presidente Obama – pero nadie se lo había preguntado antes.

Sobre todo, dice Kennedy, quince de los más de 400 niños migrantes que ella entrevistó sabían que el sistema era de alguna forma distinta para niños que para adultos. Pero algunos de ellos pensaron que era más difícil entrar a Estados Unidos como un niño – y pensaron que se suponía que debían mentir acerca de su edad.

Los coyotes pasando migrantes a través de México hacia Estados Unidos deben ser responsables por propagar esta información y desinformación, pero es imposible saberlo con seguridad. “Realmente pienso que la información cambia a lo largo de la ruta”, dice Kennedy. “No me extrañaría que las redes de los coyotes dejen saber a los niños, ‘Oye, te puedes presentar con los oficiales de aduanas y fronteras” una vez que ellos hayn cruzado la frontera con México, no antes de tiempo.” Por otro lado, de todas formas, las familias a las que les ha hablado no confían en nada de lo que los coyotes le dicen sobre los Estados Unidos.

Esto significa que debe ser difícil para el Congreso enviar un mensaje a países como El Salvador simplemente promulgando una reforma inmigratoria (o intensificando su aplicación). 

Es difícil cambiar las principales leyes que benefician a los migrantes centroamericanos

Kennedy, como otros expertos centroamericanos, piensa que el principal factor que empujan a los niños y familias hacia los Estados Unidos es su temor a continuar en sus países de origen. “No es gente buscando una mejor vida para sí mismos”, dice ella. “No es gente tratando de jugar con el sistema, es gente tratando de sobrevivir”.

En tanto esto ocurre, hay leyes internacionales que exigen a los países admitir gente en esa situación – gente que huye por su vida pero que no necesariamente tienen papeles legales. Por eso es que existe el sistema de asilo. Y los centroamericanos han estado abandonando sus países de origen para buscar asilo en algún otro lado en América del Norte, incluyendo México y Nicaragua, en los últimos años.

Sesenta por ciento de los entrevistados por Kennedy que abandonaron El Salvador por el temor al crimen organizado, amenazas de pandillas, o violencia. Eso es consistente con otros reportes que estiman que por lo menos la mitad de los actuales niños migrantes en los Estados Unidos son elegibles para algún tipo de socorro humanitario.

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