The Injustice of a Child Migrant’s Death

In March, a 12-year-old committed suicide in a Mexican shelter for migrant children. One of the first reports can be found at this link:  http://www.elpasotimes.com/latestnews/ci_25367695/girls-suicide-juarez-shelter-prompts-human-rights-investigation . Her guide, or smuggler depending on how you view the profession, told her to lie about her age, name and country of origin. So, she said she was eight instead of 12, shortened her name, and said she was from Southern Mexico instead of her native Ecuador.

Many migrants use such strategies, especially those who are not from Mexico. As long as you are Mexican, you will not be deported, but Mexico deports anyone else back to their country of origin. For example, in El Salvador, Mexico deports anywhere from 60 to 190 Salvadorans a day. Many of them want to attempt migrating again, which means re-tracing dangerous ground they already covered.

Nonetheless, some started to speculate that Noemi was raped on her journey. You can see one story here: http://newspapertree.com/articles/2014/04/07/a-little-girl-named-nohemi-martyr-of-migration . How common rape is on the journey is underreported officially and likely over reported by advocates. Advocates claim that eight of ten women who make the journey are sexually violated, and police claim hardly any are. The advocates are likely closer to the truth.

Regardless, Noemi was inconsolable when she reached the migrant shelter. She had attempted the journey seven months before and failed to reach her parents. Whether she was raped or not, she likely endured great hardship as she traversed miles on foot, in bus and hiding in compact spaces of vehicles. She probably witnessed other atrocities of migrant abuse, cartel or gang violence, and official corruption. She had been through a lot. She went into the shelter’s bathroom and took her own life.

Locating her parents to inform them was initially difficult because of the lies meant to help her reach them. I’ve met three mothers here in the same situation. They never got to say their last words to their daughters and son, because they used a different, Mexican name while migrating and now cannot be found. We presume they too died on their journey to the US.

The New York Times went to where Noemi lived with her grandparents in Ecuador’s highlands (http://www.nytimes.com/2014/04/20/nyregion/a-12-year-olds-trek-of-despair-ends-in-a-noose-at-the-border.html). There, 60 percent of children live with grandparents, aunts or uncles because their parents are in the US. They’re trying to escape poverty and make a better life for themselves. They’re not afraid to work to do it, and they have no choice but to take a large amount of risk.

While most unaccompanied child migrants are from similar communities in El Salvador, Guatemala, Honduras and Mexico, more Ecuadoran children are arriving than ever before. A few years ago, only handfuls came, but now hundreds are arriving.

Every day, I work with children like Noemi in El Salvador and parents like Noemi’s in New York and other US cities. These children and parents want to be together, and they want the best possible future for each other. Our immigration system does not allow either to happen easily, and that’s more than a shame.

It is a great injustice.

Noemi did not have to die, but our system created a perfect storm for her death to be possible.

LA INJUSTICIA DE UN NIÑO MIGRANTE

En marzo, una niña de 12 años de edad cometió suicidio en un refugio Mexicano para niños migrantes. Uno de los primeros informes se puede encontrar en este enlace: http://www.elpasotimes.com/latestnews/ci_25367695/girls-suicide-juarez-shelter-prompts-human-rights-investigation . Su guía, o contrabandista dependiendo de la forma en que se vea la profesión, le dijo que mintiera acerca de su edad, nombre y país de origen. Así que, ella dijo que tenía ocho años en lugar de 12, acortó su nombre, y dijo que era desde el sur de México en lugar de su natal Ecuador.

Muchos migrantes utilizan este tipo de estrategias, especialmente aquellos que no son de México. Siempre y cuando tu seas mexicano, no serás deportado, pero México deporta a cualquier otra persona  a su país de origen. Por ejemplo, para el caso de El Salvador, México deporta, desde cualquier lugar, de 60 a 190 salvadoreños al día. Muchos de ellos quieren intentar migrar de nuevo, lo que significa volver a trazar un peligroso terreno que ya había sido cubierto.

No obstante, algunos empezaron a especular que Noemí fue violada en su viaje. Usted puede ver una historia aquí: http://newspapertree.com/articles/2014/04/07/a-little-girl-named-nohemi-martyr-of-migration . Es común que las violaciones en el viaje no se reporten oficialmente y probablemente son más de las que informan los defensores.  Estos últimos afirman que ocho de cada diez mujeres que hacen el viaje son violadas sexualmente, mientras la policía afirma que estas apenas algunas lo son. Probablemente son los defensores los que se encuentren más cerca de la verdad.

A pesar de todo, Noemi estaba inconsolable cuando llegó al refugio de migrantes. Ella había intentado el viaje siete meses antes y no pudo llegar hasta sus padres. Ya sea que fue violada o no, ella posiblemente sufrió grandes penurias mientras atravesaba millas a pie, en autobús y se  escondía  en pequeños espacios  de vehículos. Probablemente ella fue testigo de otros atroces abusos de migrantes, carteles,  violencia de pandillas y de la corrupción oficial. Había pasado por muchas cosas. Entró en el baño de la vivienda y se quitó la vida.

Localizar a sus padres para informarles fue inicialmente difícil debido a las mentiras destinadas a ayudarle a llegar ellos. Aquí he conocido a tres madres en la misma situación. Nunca llegaron a decir sus últimas palabras a sus hijas e hijos, debido a que estos utilizaban un nombre Mexicano diferente mientras migraban, y ahora no se pueden encontrar.  Suponemos que ellos también murieron en su viaje a los EE.UU.

The New York Times fue al lugar donde Noemí vivió con sus abuelos en las tierras altas de Ecuador (http://www.nytimes.com/2014/04/20/nyregion/a-12-year-olds-trek-of-despair-ends-in-a-noose-at-the-border.html ). Allí, el 60 por ciento de los niños vive con los abuelos, tías o tíos porque sus padres están en los EE.UU.. Están tratando de escapar de la pobreza y lograr una vida mejor para sí mismos. Ellos no tienen miedo de trabajar para hacerlo, y no tienen más remedio que tomar un gran riesgo.

Aunque la mayoría de los niños migrantes no acompañados son de similares comunidades en El Salvador, Guatemala, Honduras y México, los niños ecuatorianos están llegando más que nunca. Hace unos años, sólo un puñado llegaron, pero ahora cientos están llegando.

Todos los días, yo trabajo con niños como Noemi en El Salvador y sus padres están en Nueva York y otras ciudades de Estados Unidos. Estos niños y sus padres quieren estar juntos, y quieren el mejor futuro posible para el otro. Nuestro sistema de inmigración no permite que esto ocurra con facilidad, y eso es más que una pena.

Es una gran injusticia.

Noemí no tenía que morir, pero nuestro sistema ha creado una tormenta perfecta para que su muerte sea posible.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s